En julio de 1995, las fuerzas serbobosnias capturaron el “área segura” declarada por la ONU en Srebrenica, en el este de Bosnia. En los días siguientes, hombres y niños bosníacos fueron separados de mujeres y menores y asesinados de forma sistemática. Muchas víctimas fueron enterradas en fosas comunes y, posteriormente, reinhumadas en lugares secundarios para ocultar pruebas.

Srebrenica se convirtió en un caso emblemático de rendición de cuentas en Europa tras la Guerra Fría. La sentencia Krstić del TPIY/ICTY calificó las matanzas como genocidio y ayudó a fijar bases jurídicas y fácticas utilizadas en procesos posteriores.

Esta ficha se centra en el patrón del crimen (toma de un enclave protegido, separación de civiles, ejecuciones masivas y ocultación mediante reinhumaciones) y en el papel de los mecanismos de justicia internacional para documentarlo.