El 15 de enero de 1999, decenas de albanokosovares fueron hallados muertos cerca del pueblo de Račak (Reçak). El incidente fue examinado en presencia de observadores internacionales, incluida la Misión de Verificación de Kosovo de la OSCE, y elevó rápidamente la presión diplomática sobre Belgrado.

El Consejo de Seguridad de la ONU emitió una declaración condenando la masacre y pidiendo cooperación con los mecanismos internacionales de verificación y rendición de cuentas. El episodio fue uno de los hechos que enmarcaron las negociaciones y la respuesta internacional a comienzos de 1999.

Esta ficha documenta el evento tal y como fue tratado por el monitoreo internacional y la diplomacia de la ONU en ese momento.