Alexander Litvinenko, exoficial de los servicios de seguridad rusos y posteriormente crítico del Kremlin, murió en Londres el 23 de noviembre de 2006 tras ser envenenado con el isótopo radiactivo polonio‑210.

Una investigación pública del Reino Unido (finalizada en 2016) concluyó que Litvinenko fue envenenado por dos ciudadanos rusos y que la operación fue “probablemente” aprobada en los niveles más altos del Estado ruso. El caso se convirtió en un referente europeo de asesinato selectivo en el extranjero mediante sustancias raras y peligrosas.