El 13 de enero de 2022, el Tribunal Superior Regional de Coblenza (Alemania) condenó a cadena perpetua a un exfuncionario de inteligencia sirio por crímenes contra la humanidad relacionados con tortura sistemática y abusos en detención.
El caso se considera un hito de la jurisdicción universal en Europa: tribunales nacionales que aplican el derecho interno para perseguir crímenes internacionales graves cometidos en el extranjero, cuando los sospechosos están presentes y se puede reunir evidencia. También ha influido en la coordinación europea de investigaciones y el intercambio de pruebas.