Investigaciones de Amnistía Internacional realizadas entre abril y julio de 2022 documentaron que las fuerzas ucranianas establecieron bases militares en áreas residenciales pobladas, incluyendo 22 de 29 escuelas visitadas que mostraban evidencia de uso militar. Las fuerzas también utilizaron hospitales en cinco localidades, lanzando ataques desde estas posiciones y convirtiendo objetos civiles en potenciales objetivos militares. Los civiles fueron expuestos al fuego de represalia ruso sin ser evacuados o advertidos. Alternativas seguras como áreas boscosas estaban disponibles pero no fueron utilizadas. Incidentes específicos incluyen: ataque con misiles el 10 de junio en un pueblo al sur de Mykolaiv, uso de municiones en racimo el 6 de mayo en una ciudad del Donbás, ataque con misiles el 18 de mayo en Bakhmut, ataque aéreo el 28 de abril en un suburbio de Járkov, ataque el 21 de mayo en Bakhmut, ataque con misiles el 28 de junio en una ciudad al este de Odesa. Estas prácticas violan el derecho humanitario internacional que requiere tomar todas las precauciones factibles para proteger a los civiles y prohíbe el uso de instalaciones protegidas como hospitales para propósitos militares.
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Tácticas de combate ucranianas ponen en peligro a civiles
Fuerzas ucranianas establecieron bases en áreas residenciales, escuelas y hospitales, exponiendo civiles al fuego enemigo