El 26 de marzo de 2018, Alemania anunció la expulsión de cuatro diplomáticos rusos tras el envenenamiento del ex doble agente ruso Sergei Skripal y su hija en Salisbury, Reino Unido.

La medida formó parte de una respuesta coordinada de varios países europeos y socios para señalar consecuencias ante presuntas operaciones encubiertas vinculadas al Estado en territorio europeo.

Impacto: una escalada diplomática que reforzó la consideración de estos episodios como amenazas híbridas y no como casos aislados.