Las amenazas explícitas del presidente Donald Trump de tomar Groenlandia "the easy way or the hard way" han marcado una ruptura sin precedentes en el lenguaje transatlántico. Por primera vez desde la fundación de la Unión Europea, un Estado miembro se enfrenta a una presión territorial procedente de un aliado de la OTAN.
Contingentes militares de Francia, Alemania, Suecia y otros países europeos han sido desplegados en Groenlandia con funciones simbólicas y de disuasión, señalando una presencia europea directa sobre el terreno. En paralelo, Dinamarca ha reforzado su presencia militar en la isla y ha recordado públicamente la existencia de una regla de autodefensa de 1952 que exige a las fuerzas armadas responder de inmediato ante una invasión armada sin esperar órdenes políticas.
A nivel institucional, los líderes políticos del Parlamento Europeo adoptaron una declaración de "apoyo inequívoco" a Groenlandia y Dinamarca, calificando las declaraciones estadounidenses como un desafío al derecho internacional, a la Carta de las Naciones Unidas y a la soberanía e integridad territorial de un aliado de la OTAN. El llamamiento a un apoyo "concreto y tangible" equivale, de hecho, a una legitimación política preventiva de una respuesta europea coordinada, reduciendo explícitamente su coste político.
En este contexto, el Artículo 5 de la OTAN aparece paralizado por la hipótesis de un conflicto interno dentro de la Alianza, mientras que el Artículo 42.7 del Tratado de la Unión Europea surge como el único instrumento de defensa mutua que puede activarse de forma realista. En conjunto, posturas militares, encuadre jurídico y señales políticas sugieren que la UE está preparando el terreno para un escenario que rompe uno de los tabúes fundacionales del orden occidental.
¿Está realmente preparada la UE, en términos políticos y estratégicos, para activar el Artículo 42.7 en defensa de un Estado miembro frente a la amenaza de un aliado occidental, sancionando de hecho el fin del pacto transatlántico tal y como fue concebido y abriendo una nueva fase de autonomía estratégica europea?