En la primavera de 2021, las imágenes satelitales revelan un despliegue masivo de tropas rusas cerca de las fronteras ucranianas. Marca el comienzo de una escalada que culminaría en la invasión de febrero de 2022.

La primera ola: abril 2021

Entre marzo y abril de 2021, Rusia concentra aproximadamente 100.000 soldados en tres áreas:

- Crimea (anexionada en 2014)
- Óblast de Rostov (frontera oriental)
- Bielorrusia (frontera norte)

Moscú describe los movimientos como "ejercicios militares" de rutina. La inteligencia occidental es escéptica.

La respuesta diplomática

La administración Biden responde con:

- Sanciones contra funcionarios rusos
- Propuesta de una cumbre Putin-Biden (que tendría lugar en junio de 2021 en Ginebra)
- Advertencias públicas sobre las consecuencias de una invasión

Rusia retira parcialmente las tropas a finales de abril, pero deja equipo pesado en posición — una señal de que los movimientos se reanudarían.

La segunda ola: octubre 2021 - febrero 2022

Desde octubre de 2021, la acumulación se reanuda con mayor intensidad:

- Noviembre 2021: 90.000+ tropas concentradas
- Diciembre 2021: Rusia presenta "demandas de seguridad" a Occidente (retiro de la OTAN de Europa del Este, garantías de que Ucrania nunca se unirá a la OTAN)
- Enero 2022: 130.000+ tropas, hospitales de campaña, reservas de sangre posicionadas
- Febrero 2022: 190.000+ tropas listas para la invasión

El fracaso de la disuasión

A pesar de las advertencias públicas de la inteligencia estadounidense (que predijo correctamente la fecha de la invasión), los intentos diplomáticos fracasaron. El 24 de febrero de 2022, Rusia lanzó la invasión a gran escala.

Lecciones aprendidas

La acumulación de 2021 demuestra que:

- Rusia planificó la invasión con meses de anticipación
- Los "ejercicios militares" rusos pueden ser cobertura para operaciones reales
- La disuasión basada únicamente en sanciones no fue suficiente